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Fuera de Casa

La corta historia de los libros largos

📕 Iniciar en la lectura 📕

Enseñanza: El amor por los libros y la lectura debe inculcarse poco a poco, respectando la edad y el desarrollo de los niños

Ambientación: Cualquier librería o biblioteca modernas

PersonajesLibros para adultos y libros para niños

📕 Los pequelibros estaban tristes. Esta vez los grandes y famosos libros no solo se habían reído de ellos, los habían echado.

– Pero si casi no se os puede llamar libros. Apenas tenéis letras y sois todo dibujos – había dicho un libro de montones y montones de páginas de letra diminuta.

– No dejaremos que os coloquen a nuestro lado en la librería. ¡Sois libros de mentira! -dijo otro, muy serio y elegante.

Pobres pequelibros: ni siquiera les dejaron un rinconcito en las librerías, ni en las bibliotecas. Acabaron amontonados en desvanes y almacenes.

Los grandes libros estaban contentísimos. En las librerías ya solo entraba gente adulta e inteligente porque ya no había allí nada que atrajera a los revoltosos niños. Estos se quedaban en la puerta, así que los libros ya no tenían miedo de que los agarraran sin cuidado o les arrancaran y ensuciaran las hojas.

Pasaron los años, y todos aquellos niños que no habían entrado en una biblioteca se hicieron adultos.

– Ahora ya pueden entrar a conocernos y admirar nuestra sabiduría- pensaron los grandes libros.

Pero no. Esos adultos que habían crecido sin pequelibros no tenían ningún interés en los grandes libros. ¡Eran demasiado largos! ¿Cómo iban a leer tantas páginas de golpe, si nunca habían leído nada?

Los grandes libros estaban desesperados. Las librerías cerraban, las bibliotecas parecían abandonadas ¡nadie leía! Se reunieron todos, leyeron y leyeron millones de sus propias páginas y descubrieron que aquello solo tenía una solución: tendrían que pedir perdón a los pequelibros, hacerles volver y colocarlos en los mejores estantes.

Así consiguieron salvarse, haciendo leer a los niños poquito a poco, para que crecieran como adultos que amasen los grandes libros. Y para que nadie olvidase lo que había estado a punto de ocurrir, escribieron la historia en este pequelibro, y se lo regalan a todos los que miran a los libros con pocas palabras y llenos de dibujos como si no fueran libros.

📕 Un minuto para pensar…

A veces quienes se sienten importantes, como los libros para adultos, no se dan cuenta de que necesitan de otros para serlo ¿A quién necesitas tú? ¿Quién te ha ayudado a hacer aquellas cosas por las que sientes más orgullo? ¿Se lo has agradecido, o ni siquiera te habías dado cuenta? Esta puede ser una buena ocasión para pedir perdón y dar las gracias

📕 Una buena conversación

Siempre hay libros que han marcado nuestro aprendizaje y personalidad. Háblale a tu hijo del primer libro que recuerdes: trata de encontrarlo y buscar información sobre él y leerlo juntos, y cuéntale por qué te marcó tanto. Haz lo mismo con otros libros que te hayan dejado huella: los hijos admiran aquello de lo que sus padres hablan con pasión.

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